Un dominante que yo pueda apreciar no realizará su propia fantasía si considera que, por el motivo que sea, puede atentar contra la seguridad de ella. Seguridad física, psicológica y social.
Existen dominantes cuyo objetivo es ir limando prejuicios, creencias, etc. en la mente de ella. Poco a poco, ella, en sus manos, va forjándose una mujer más segura y que disfruta más de sus deseos inconfensables. Sin salir dañada. Incluso realizando (con placer y deseo!) cosas que tiempo atrás no cabían en su mente.
Y el placer de este tipo de hombres reside en observar esta transformación, a veces muy sútil, otras muy evidente. Este tipoo de hombres te dirán: "si no quieres hacerlo, no lo hagas, pero yo lucharé porque desees hacerlo, ese es mi trabajo, y estaré aquí para disfrutarlo. Te acompañaré y beberé tu deseo cuando brote de ti. Adoraré tus nervios ante lo desconocido y nuevo, pero nunca permitiré tus nervios por temor".
¿Alguien se atreve a decirme que ese hombre no es dominante?
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